jueves, 26 de septiembre de 2013

Transpoesie


Hoy, dicen, es el día europeo de las lenguas. Por eso, dicen, han sacado la poesía a la calle, la han metido en el metro. Es transpoesie. Desde el martes y hasta el 21 de octubre, en flamenco y en francés, pegatinas con poemas. Y más: lo anunciaron: There wil be posters and take-away sheets of poems on bausses and trams.

En español, el poeta invitado es Jorge Riechmann, 

(On Liberty

Una voz ladra: recógete en un cubo,
y él lo hace.
La voz: recógete en un vaso,
y lo hace.
La voz: en un dedal,
y lo hace.
Y por no molestar, con cuello dócil
ejecuta el siguiente movimiento
antes de que la voz ladre de nuevo.)


si lo encuentro lo cojo. Y más.

1 comentario:

El transcriptor dijo...

¡Cuánto tiempo, Antonio!

Con un abrazo, te dejo aquí un poema de Jorge Riechman:


La cajera del supermercado cuyo rostro ha magullado
algún novio bestial pero no hay error en las cuentas
La estudiante vietnamita en el autobús
con la cara mojada de lágrimas o de ese aguacero
que desbarata Berlín con risa socarrona
La obrera jovencísima de anchas caderas rientes
que jugando enseña a su hijo todas las caricias de una amante
La militante en un grupo clandestino por los derechos humanos
que prepara un té menos dulce que su sonrisa
La tabernera de un local cerca del puerto báltico de Wismar
cuyas anchas manos tranquilas son deseadas por cada marino
La rubicunda estudiante de magisterio entrada en carnes
que te abe su corazón cuando sabe que amas Pentesilea
La camarera en el café de Weimar de piel y pechos tan amables
que sin querer bebo dos cafés más de los que quería
La mesticita nicaragüense inverosímilmente pelirroja
aprendiendo literatura para niños que hoy hacen la guerra
La adolescente solar con su hijo pequeño en Potsdam
que sería mi compañera si se hubiera bajado del tranvía
una parada después

Mujeres en Mecklemburgo en Sajonia en Turingia en la Marca
a ratos las más hermosas de la tierra
hermanas mayores a las que no dobla el peso
del límite, la enfermedad, el horno:

vuestras mejillas abrasadas
anticipan un mundo no indefenso
contra los mecanismos de la masacre.


De su libro "Cuaderno de Berlín", poesía Hiperión, 1989.