miércoles, 23 de febrero de 2011

El sol de Cáceres y su provincia


Hacía años que por bien no disfrutaba de este sol de invierno y de la infancia. El mismo azul, las mismas calles, los mismos rostros envejecidos saliendo de fachadas remozadas; lo mismo, las encinas, el agua corriendo en los regatos, los campos de pimpájaros y margaritas, pero qué de aquellas combinaciones con puntillas de balcón a balcón entre toallas y camisas y de los perros tendidos al mismo sol de entonces.

2 comentarios:

Luis dijo...

Que bien huele el aroma de lo antiguo el aroma que solo el pueblo que te vio nacer te hace sentir, el aroma que sin saber muy bien porque y a pesar del paso de los años nos sigue oliendo a antaño, que bien sabe volver a tu tierra, observar como los rostros envejecen a la vez que su alrededor se moderniza, que me gusta levantarme con la luz de la tierra que me vio nacer, Cáceres o Cordoba que bien me sabe volver

antónio dijo...

Es así, Luis. Grande.