jueves, 3 de mayo de 2012

Después de (casi) veinte años


Después de muchos días, este inquietante Después de veinte años del sabio Gamoneda, ese que dijo "Yo no soy un hombre 'de pensamiento', quiero decir de pensamiento especialmente informado y provisto de método".

Cuando yo tenía catorce años
me hacían trabajar hasta muy tarde.
Cuando llegaba a casa, me cogía
la cabeza mi madre entre sus manos.

Yo era un muchacho que amaba el sol y la tierra
y los gritos de mis camaradas en el soto
y las hogueras en la noche
y todas las cosas que dan salud y amistad
y hacen crecer el corazón.

A las cinco del día, en el invierno,
mi madre iba hasta el borde de mi cama
y me llamaba por mi nombre
y acariciaba mi rostro hasta despertarme.

Yo salía a la calle y aún no amanecía
y mis ojos parecían endurecerse con el frío.

Esto no es justo, aunque era hermoso
ir por las calles y escuchar mis pasos
y sentir la noche de los que dormían
y comprenderlos como a un solo ser,
como si descansaran de la misma existencia,
todos en el mismo sueño.

Entraba en el trabajo.
La oficina olía mal y daba pena.
Luego,
llegaban las mujeres.
Se ponían
a fregar en silencio.

Veinte años.
He sido
escarnecido y olvidado.
Ya no comprendo la noche
ni el canto de los muchachos sobre las praderas.
Y, sin embargo, sé
que algo más grande y más real que yo
hay en mí, va en mis huesos:

Tierra incansable,
firma
la paz que sabes.
Danos
nuestra existencia a
nosotros
mismos.

(De Blues castellano)

4 comentarios:

luis dijo...

Ya era hora, maestro. Parecía que la cosecha iba a echarse a perder.
Menos mal que han vuelto a llover palabras hermosas.

Un abrazo

Mena dijo...

Ainda bem que estás aqui de novo,Antonio.Estava a ficar apreensiva.Estou habituada a vir espreitar a "tua casita",mesmo que às vezes "fique só à porta".Besito

Anónimo dijo...

De pronto esos muchos días se han acortado y han hecho "crecer el corazón". ¡Qué bien que has regresado!

Te abrazo

Torri

antónio dijo...

Mi querido amigo, mis queridas amigas, qué consuelo, y cuántas gracias.