jueves, 25 de agosto de 2011

Nápoles contemplado



Emergió en Nápoles amaneciendo.

Diariamente Via Nardones cien escalones arriba y la terraza. Sólo el fresco de mañana, luego el afuera es intratable.

Desde antes la idea aún a medias: una ciudad tan pequeña y los dos, tanto apenas sin moverse, estas calles de Nápoles después de miles de kilómetros por la ventana, de dónde la oculta razón, Bayal, Valverde.

El poema de Álvaro es delicioso.

VEDUTA DEL GOLFO DI NAPOLI

Llega lenta y remota la voz de un viejo canto
y con ella aquel eco de lo que entonces tuve
y la noche ha cubierto de una vaga presencia.

En la imagen cautiva que devuelve el espejo
cobra forma el olvido.
Su sonido recuerda el fluir de las aguas.
Su visión, las escenas de un paisaje de invierno.

El barco inglés, el boj, los jarrones con brezo
rememoran la edad
donde tuvo la vida el sentido de todo.

Su furtiva presencia es esa estela
que vemos alejarse dibujada
sobre la hermosa estampa del Vesubio.

[Álvaro Valverde de Una oculta razón]

3 comentarios:

Classico dijo...

Napolitando Aspirações desde aqui. . .

Á.V. dijo...

Meu caro, este viejo poema tiene como trasfondo, esto nunca lo he dicho, los diarios de Mariá Manent. Gracias por acordarte de él. Un abrazo. Álvaro

antónio dijo...

Te va a gustar, Classico. Me dice que desde su mesa las vistas son privilegiadas.

Meu caro A.V., sigo leyéndote, también a deshoras, como hace un rato, por ejemplo.