martes, 14 de febrero de 2012

Buen sitio encontró la jodida para recostarse

 Foto: JFL

A siete leguas de la ciudad de Plasencia, en lo áspero de la sierra, fragoso y cubierto de maleza, se recogieron algunos ermitaños con deseos de servir a Nuestro Señor, apartados del trato humano, cuanto bastaba para la soledad y vida que pretendían. Los dos de ellos vivieron primero en una ermita que estaba en los arrabales de la misma ciudad de Plasencia, llamada San Cristobal; viendo que las ocasiones no eran allí menos difíciles y frecuentes que las de la primera vida, acordaron de retirarse a la montaña e huir los encuentros y peligros. Comenzaron a caminar por peñas y piedras por caminos ásperos, que lo son mucho las faldas de aquellas sierras, y vinieron a dar junto a una villa de la misma jurisdicción de Plasencia, llamada Quacos. Junto a ella, levantado en la ladera, poco más de un cuarto de legua, consideraron el sitio a propósito de sus pensamientos.

(José de Sigüenza, La fun dación dele monasterio de Yuste en la Vera de Plasencia).


Sé de un monasterio en España;
Una elevada pila de rocas que
Yace entre campos yermos y altas sierras.
Severo, sin adorno alguno, con bóvedas tenebrosas,
Como un féretro gigantesco.
¡Ese será mi futuro imperio!

(Eduart Prutz, Motitz von Sachsen. Trauerspiel in fünf Akten,1884. Citado por Rodriguez Salgado, “Los últimos combates de un caballero”, citando a Martina Fuchs, no sé si citando a quién)


Cementerio Alemán (Yuste)
1945
“In balance with this life, this death.”
[W. B. Yeats]

Ahí las tenéis, miradlas: son las arteras armas de la noche,
apacientan la anchura de la nieve
y el cristal apagado de una campana fría.

Son los trenes que silban –tan negros- por el sueño,
y es el olor violento del barro y su horizonte
helado en el que cantan las bocas de los muertos
sus canciones de escarcha que hieren los oídos.

Son, mirad, estos hombres, hundidos o tocados
en un juego siniestro de naves por la sangre,
de aviones incendiados en el fondo de un bosque.

Cuando flotan las luces tras la niebla,
cuando pisan su sombra y la sombra les muerde
con sus dientes de hielo, con sus desolaciones.

2005
“The years to come seemed waste of breath.”
[W. B. Yeats]
De seis en fondo ahora, la formación de cruces
insiste en recordar al caminante
la estirpe de estas muertes militares,
la raíz malograda que se pudrió en sus tumbas.

Cae el hielo de la tarde como antes vuestros cuerpos,
como cayó la tierra sobre vuestras canciones,
como han ido cayendo las hojas de estos robles
hasta dejar ausente su esqueleto de acero.

Con la anónima nieve de la muerte,
sobre vuestra tristeza ha crecido la hierba
y esa hierba persiste verdemente
en el sueño invertido de vuestro escalofrío,
en vuestro duro nombre de muertos extranjeros
y en el asombro sepia de vuestra adolescencia.

Habíais dejado apenas el mundo de los juegos
para seguir jugando con torpe ardor de guerra.
Para acabar así, convertida ya en mueca
la risa irresponsable que se heló entre las nubes
o devolvió desnuda la crueldad del océano.
Para acabar aquí,
lejos de vuestra casa y de su sombra íntima.
Aquí, donde conviven la pena y la vergüenza
y la costumbre junta el horror y el silencio
en el último espasmo que heló vuestra mirada
azul y fría y extraña, vuestra última sorpresa
al contemplar de pronto la muerte cara a cara,
tan extraña como estos olivos contra el cielo.

Y ahora estáis en la muerte y seguís sin saberlo.
Lo sabe el caminante cabizbajo
que mira conmovido vuestras tumbas
y contempla el sendero que él también cruzará
otra tarde de hielo, sin hierba, pensativo.

En un rincón del tiempo se acumulan las zarzas
que acabarán ardiendo en una hoguera fría
con los huesos más tristes de la historia.

Y la tierra os ha dado no tan solo reposo:
os da una dignidad que en vida no tuvisteis,
la dignidad del muerto en un bosque extranjero.
Porque para la muerte todo suelo es extraño
y un hombre es extranjero en cualquier cementerio
que visiten sus ojos pensativos.
Un hombre es extranjero en cualquier cementerio en que repose.

(Santos Domínguez Las sílabas del tiempo)

lunes, 13 de febrero de 2012

Ojos negros 1


Nada de ruso, y sin embargo que agradable resulta escuchar a Sophie Milman interpretando lo que debieron de ser los ojos negros de su infancia.

    Очи черные, очи страстные
    Очи жгучие и прекрасные
    Как люблю я вас, как боюсь я вас
    Знать, увидел вас я в недобрый час

    Ох, недаром вы глубины темней!
    Вижу траур в вас по душе моей,
    Вижу пламя в вас я победное:
    Сожжено на нем сердце бедное.

    Но не грустен я, не печален я,
    Утешительна мне судьба моя:
    Всё, что лучшего в жизни бог дал нам,
    В жертву отдал я огневым глазам!

   

    Ojos negros, ojos apasionados
    Ojos ardientes, hermosos
    Cómo os quiero, cómo os temo
    Tal vez os conocí en un momento maldito

    Oh, por algo sois más oscuros que lo profundo del mar
    Veo en vosotros el duelo por mi alma
    Veo en vosotros una llama de victoria
    Consumido en ella, un pobre corazón

    Pero no estoy triste, no estoy triste
    Encuentro consuelo en mi destino:
    Todo, lo mejor que en la vida Dios nos ha dado
    Os lo sacrifico, ojos de fuego

domingo, 12 de febrero de 2012

La Isla de las Viudas, por ejemplo

Foto: esteban félix El País

Hay mañanas en que se amanece más sensible, mañanas en las que el periódico sólo duele

sábado, 11 de febrero de 2012

Por entre el frío solos y a escondidas

Foto: La lechuza

Al café, llega uno tras otro, como una procesión, de hormigas, discontinuos, la puerta, la sonrisa, la bolsa al lado, las copias de deuvedés apiladas en la mano, a veces, del bolsillo, tres relojes, mostrándolos por las mesas, a cada paso la sonrisa, el no, no, no, raramente el no y la mirada, y otra vez el frío ante la puerta.

Los veo alejarse tras el cristal, solos, y me conmueve su entereza, se eu fosse enlouquecia, tanto no, ese frío afuera.

viernes, 10 de febrero de 2012

Descubrimiento de la herida


Lo llevo días consigo en la mochila. En los mismos sitios a distintas horas. Es Descubrimiento de la herida de Luisa Antolín Villota. Un libro estructurado en cuatro partes: Preludio en la isla, Tránsito, Brumas de Flandes y Los cuarenta ladrones, que es un recorrido por las geografías de su autora, las de fuera (Menorca, el viaje, el nuevo destino) y las de adentro (esos pájaros que no dejan de piar y se han declarado en huelga de hambre). Es también un agradecimiento a las enseñanzas de Gamoneda, “la vida es larga, ciega a veces, pero hermosa”.

La de Luisa Antolín es una poesía reflexiva y valiente que no se deja intimidar por los temas de siempre: la pérdida (“Al decir adiós duele la memoria”), el tránsito (“¿Qué le ha pasado a mis ojos?), la poética (“¿De quién son estas manos tan familiares?”), el estar (“tronco aún movido por el viento”), la necesidad (“Sólo la poesía ventila mis ojos de pájaros negros”) o la insuficiencia (“Hasta el ancla de los libros se convierte en ceniza”). Una poesía comprometida (con ella y) con su tiempo (“Lo peor no es que lleve una venda en los ojos / y que le hablen a gritos, robándole la luz. / Lo peor es saber que esos ojos existen / y ponerte la venda, para no verlos tú”), que duele (“Ha pasado el invierno, / vuelve a flotar el polvo de las habitaciones, / allí está también el dolor de la luz”)  y que consuela (“Aquí, ahora, / la arena caliente cayendo entre mis dedos / esto es vivir, esto es vivir”).

Un diálogo continuo que a veces estremece. Que duda, que se reencuentra apoyada en la imagen del espejo o se despide “por una pequeña rendija” (“Siempre hay algo que se escurre por las ranuras”) como un verso suelto que (“se pierde para siempre”). Para reaparecer siempre (“para ser otra”), de nuevo, sola y reinventada: “Soy de dentro a fuera y el rostro / una amiga, / que me encubre y que me quiere”.
 
Luisa Antolín, Descubrimiento de la herida, Ediciones Vitruvio, 2009.

jueves, 9 de febrero de 2012

200 veces Versión original

Foto: Jorge Rey. Hoy

Lo había leído en el HOY, "Una rareza para cinéfilos, un capricho de papel en plena era digital, un homenaje al cine y a las películas hecho en Cáceres cada mes desde hace 18 años. La revista Versión Original cumple sus 200 números y lo celebra con un número especial (...) en el bar La Fontana". También en dos de los blogs diarios: mayora y malama.

La revista me llegó hace un par de semanas y ayer buena parte de la tarde leyéndola. Una satisfacción. Encomiable la labor de la Fundación Rebross y Paco Rebollo, tan contento, en la foto. Gracias.

martes, 7 de febrero de 2012

Fernando Lanhas

 
O2-44 óleo sobre cartón, 1943-1944
Ayer murió Antoni Tàpies, antesdeayer Fernando Lanhas, los dos habían nacido en 1923 y se han ido casi de la mano. Recuerdo a Fernando Lanhas en su casa de Oporto. Fui varias veces (una de ellas con Emilia esperándome afuera, urgencia, sudor frío, el coche en mitad de la avenida, el tranvía pitando, cuántas veces luego en el Península ¿Te acuerdas, Emi?). Hablamos mucho, en aquella terraza interior, a voces, yo le preguntaba por las pinturas de Álvarez y él me hablaba de los fósiles de la sierra de Valongo, a veces, también de Alvarez y de sus años mozos, siempre con una curiosidad que entusiasmaba. Una tarde le grabé durante horas. Luego me gasté lo que tenía: uma sande mixta, dos cervezas, la terraza, el cuaderno, la grabadora, la disposición a transcribir, a redactar, ¡Dios!, la cinta vacía. El disgusto me duró de madrugada, y después aún seguía.

Hoy ya es sólo esto, algo melancólico, la satisfacción por haber estado con aquel hombre generoso, cercano, estas líneas agradecidas.


Foto: Paulo Pimenta. Público